Asoka fue nieto del emperador Chandragupta, de la dinastía Maurya. Después de asumir el trono, atacó Kalinga, en la costa este de la India. Asoka ganó la batalla, pero la guerra lo hizo pensar en qué clase de gobernante quería ser. Dedicó su reinado a difundir las enseñanzas pacifistas de Buda.
Asoka construyó caminos, hospitales y muchos templos y santuarios. También construyó pilares con las enseñanzas de Buda talladas en distintos idiomas. Asoka envió maestros a otros países para que difundieran las enseñanzas de Buda.
Asoka fue un budista devoto, pero también respetó las otras religiones y garantizó la libertad de credo. Creía que su papel como rey era igual que el de un padre. Él escribió, "Todos los hombres son como mis hijos. En cuanto a mis propios hijos, deseo que posean todo el bienestar y la felicidad de este mundo...".
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