George Washington nació en 1732 y creció en Virginia. La honestidad y la buena conducta eran muy importantes para él. Incluso llegó a copiar 110 reglas de "buen comportamiento" en su cuaderno de escuela. La naturaleza de su honestidad inspiraría luego una fábula sobre su persona. En esa historia, el joven George Washington usa el hacha de su padre para cortar un cerezo. Su padre, muy enojado, le pregunta si fue él quien cortó el árbol. El niño admite la verdad y dice: "¡No sé mentir!". Esta historia es ficción, pero la honestidad de Washington es un hecho.
Washington creció y se convirtió en un hombre de constitución y carácter fuertes. El gobernador de Virginia lo puso a cargo de las tropas del estado en la Guerra de los Siete Años. Washington aprendió que podía inspirar a los soldados con su capacidad de liderazgo.
En seguida, las colonias estuvieron en guerra con Gran Bretaña. En 1776, Washington fue elegido comandante en jefe del Ejército Continental. La Guerra de Independencia fue una guerra difícil para los colonos. A menudo, los soldados carecían de alimentos o ropa para mantenerse calientes. Sin embargo, nunca les faltó el liderazgo de Washington. Los soldados confiaban en Washington y lo seguían porque sabían que era honesto y valiente. Cuando la nueva nación necesitó un líder poderoso, lo encontró en George Washington. En 1789, Washington se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos.
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