Desde niña, Susan B. Anthony quería aprender. Ella pensaba que era injusto que su escuela no le enseñara lo mismo que a los niños.
Cuando creció, Susan trabajó por los derechos de las mujeres. Las mujeres no podían votar, pero Susan sí votó en la elecciones presidenciales en 1872 y, por eso la arrestaron y le impusieron una multa. En su juicio, pronunció un discurso enérgico y se negó a pagar la multa.
Desde ese día, se la admira por su trabajo en el movimiento del sufragio femenino.
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